De Juana ya tiene un pie en la calle.
martes, febrero 13, 2007
jueves, febrero 08, 2007
El juego
Y poder mirarme al espejo, y sentirme orgulloso de lo que soy. De en qué me he convertido.
El otro día, el chico al cuál le doy clases particulares me preguntó "¿Y tu nunca has copiado?" y mi respuesta fue "No". La pura verdad.
Yo de pequeño no era muy listo. Me enseñaban a sumar y restar y recuerdo que en casa me tenían que volver a enseñar, porque no lo entendía o no me acordaba. Creo que fue el ajedrez lo que cambió las tornas.
De repente veía las cosas, ignorante de la relación que había entre las matemáticas y este juego. De repente sabía jugar con los números, cambiarlos de formato: a raices, a notación cientifica, a fracciones, a exponenciales, sacar factor común, factorizar... La variedad existía y cambiar esto no era más que otro juego.
Luego es cuando ves cómo debes dejar los números, ves a simple vista simplificaciones de varios pasos, ves claro el despeje de una incognita. Lo ves todo, y los números se transforman en tu pequeño universo dónde tu pones, con alguna restricción, las normas.
Y después, razonar es como comer una piruleta. Y pasas a ser lo que te toca ser, y a comprender lo que te toca comprender.
¿Qué hubiese sido igual sin saber jugar al ajedrez? Pues igual sí, pero me hubiese costado más y me hubiese divertido menos.
Y cada día, en cada examen, decido demostrarme a mí mismo que puedo, que con mi cabeza basta, y que no necesito una hoja de papel. Y eso es más gratificante de lo que parece.
Y todo se lo debo al insociable que me enseñó a jugar. Te voy a plantar una estátua.









